Una particular conjunción se produjo la noche del viernes en el Teatro de Flores. Tal vez Napalm Death sea una muestra de lo más extremo que puede llegar a ser la música. Temas cortos, frenéticos, rápidos y violentos junto con voces guturales y gritadas. Después de todo, a esta altura ya nadie puede discutir que el Grindcore, una especie de neologismo inventado hace veinticinco años para mostrar la sensación de moler, rechinar y pulverizar en la música, es un estilo con varios exponentes y N.D. el iniciador de la historia. Por su parte, Suffocation también fue el iniciador de algo. Siempre hicieron death metal pero fueron de los primeros en demostrar que esta música puede tocarse de manera precisa técnica y brutal. También llegan a demostrar sensaciones extremas pero por otro camino.
Desafortunadamente la locura automovilística de la vuelta a casa de los viernes en Capital solo me dio la oportunidad de ver el violento set de Exterminio. Death metal a toda velocidad y brutalidad con buen sonido fue la propuesta de estos muchachos. La gente que de a poco fue llegando se prendió con la propuesta, más aún cuando sonó el oportuno “Ruptured In Purulence”, de Carcass que en el contexto de la noche fue como escuchar Paranoid de Black Sabbath o cualquier clásico inoxidable.
Para cuando los Neoyorquinos de Suffocation tomaron el escenario el Teatro permitía ver una concurrencia más que aceptable. ¿Cómo fue el show? Si hay que describirlo con una palabra: intenso. Si hay que describirlo con dos: intenso y violento. Llama la atención la precisión técnica de los muchachos pero aún más su capacidad de tocar a toda velocidad sin inmutarse. Los violeros Terrance Hobbs y Guy Marchais fueron los menos efusivos en este sentido, pero sus manos demostraron que su concentración estaba por sobre todas las cosas. Se repartieron el trabajo perfectamente. Derek Boyer fue en el bajo una especie de bestia rubia que se contorneó toda la noche sin descanso. El trabajo de Mike Smith fue impecable y agotador, solo de verlo, aunque al morocho no se lo viera cansado ningún momento. Frank Mullen fue un show aparte. Su mano izquierda y su cabeza moviéndose frenéticamente ante cada repiqueteo de la batería fue el gesto de la noche. Con actitud casi hardcore hizo pasar por su garganta temas como “Cataclysmic Purification”, “Come Hell or High Priest” e “Infecting the Crypts” sin descanso. El público, una particular mezcla de viejos y nuevos fanáticos, respondió con un pogo brutal y violento. Literalmente ya habían volado un par de piñas y ni siquiera había subido N.D.
Todo un símbolo fue que Mark “Barney” Greenway el histórico cantante de los ingleses haya decidido vestir una remera de los hardcore punks de G.B.H en la noche de Flores. Después de todo Napalm Death es el brazo más punk de la música extrema. Si no ¿Cómo explicar qué la mayoría de los temas duren alrededor de dos minutos para llegar al extremo, nunca mejor puesta esta palabra, de tener temas de treinta segundos de duración como “Deceiver” o la histórica “You suffer” de solo ¡cuatro! segundos de duración? Ojo que la cosa no termina acá. “Barney” se mueve en círculos como un desaforado, vuelve loco al plomo hasta que se aburre de desenredar los cables y tiene un pequeño tropezón para terminar el piso promediando el show. Además se toma el tiempo para mostrar el ala de activismo político del grupo dando un mensaje copado de paz (la paz comienza en sus cabezas) para luego pedir que no haya más torturas, ni más guerras, ni diferencias sexuales (todos somos personas), ni religiones (todas las religiones son una mierda), ni el fascismo haciendo “Nazi Punks Fuck Off” de los Dead Kennedys, mostrando cuanto de raíz anarquista tiene una banda como Napalm Death.
Para el que no conoce este origen puede ser chocante ver un mensaje de paz mientras se desata un pogo aún más furioso que el de Suffocation, en medio de un sonido atronador sostenido por bajo grave y pesado, marca registrada del histórico Shane Embury. Sin embargo, así son las cosas. N.D es un torbellino de furia donde se escupen verdades que salen de una forma brutal. Entonces, poco importa que el sonido no sea perfecto y que incluso en un par de temas el guitarrista Mitch Harris y el baterista Danny Herrera sostengan la base musical porque a Embury se le rompió la correa del bajo. El bajista vuelve con el bajo todo “encintado de verde” pero el quilombo y la intensidad siguen como si nada.
Para el final, algunos temas de la última etapa de los Ingleses un poquito más cercana al death metal. “Smear Campaign” y “Time Waits for No Slave” sumadas a la vuelta hacia el clásico y fundacional Scum con “Siege of power” fueron las elegidas en un raro cierre que mostró a dos o tres muchachos del público que se arrojaron como kamikazes al escenario. Agradecimientos y fin del show. A descansar los oídos después de meterlos en un picadora de carne de death metal. En definitiva un mundo de sensaciones extremas.
Set List Napalm Death
Strong-Arm
Unchallenged Hate
Suffer the Children
Silence is Deafening
Life and Limb
Diktat
When All is Said And Done
It’s a M.A.N.S. World!
From Enslavement to Obliteration
On the Brink of Extinction
Scum.
Life?
The Kill
Deceiver
You Suffer
Mass Appeal Madness
Nazi Punks Fuck Off (Dead Kennedys cover)
Persona Non Grata
Smear Campaign
Time Waits for No Slave
Siege of Power









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