In Flames es sin dudas la banda de Death Metal melódico en actividad con más convocatoria y más éxito. Sus ventas han ido subiendo a medida que su originalidad fue bajando, y generaron un fenómeno común en bandas que cambian demasiado su estilo: no sería muy arriesgado decir que la gran mayoría de los fans que se congregaron en The End el viernes 13 de febrero habrían suscripto sin pensarlo al deseo ferviente de que la banda tocara “mucho de lo viejo, poco de lo nuevo”.
Para ellos hubo un momento de gloria cuando empezaron a sonar las notas de “Behind Space”, y uno de frustración cuando el tema terminó anticipado. El chiste de Anders Fridén (cantante) no retribuyó el coitus interruptus: “Perdón si la hicimos más corta… era el radio edit”.
Hubo otros momentos viejazo, como “Episode 666″, “The Hive” y “Colony”, pero fueron relativamente pocos, con el agravante de que no sonó ni un tema de “The Jester Race”, el disco que creo el sonido de Gothemburgo como lo conocemos hoy.
Pero más allá del set list, que podría haber sido perdonado en otras condiciones, el show contó con un problema gravísimo, harto conocido y siempre temido: el sonido. La batería de Daniel Svensson se escuchaba fría (de esto le podemos echar la culpa al intérprete, también), el bajo de Peter Iwers pasó gran parte del show dibujado y las guitarras de Bjorn Gelotte y Niclas Engelin (el violero reemplazante de Jesper Srömblad -actualmente rehabilitándose de su adicción al alcohol- durante la gira sudamericana, australiana y japonesa) fluctuaron entre la bola de ruido, el volumen ínfimo y la mínima decencia. Pero ni todo esto fue tan grave en comparación con la voz. El bueno de Anders no dejó ni un rastro de los gritos demoledores que pela en estudio. En lugar de eso nos aburrió toda la noche con una mímica/karaoke como la que haría cualquiera de sus fans antes de entrar a la ducha, frente al espejo, mientras escucha uno de los discos que sí estan buenos.
En resumen, un show que podría haber sido histórico terminó en bochorno. Un espectáculo amateur de parte de los suecos, empeorado por una selección de temas pensada para los caretas del Madison Square Garden, y terminado de sepultar por la ausencia del guitarrista fundador del quinteto.
Para los curiosos, el setlist exacto fue el siguiente:
01. The Mirror’s Truth
02. Pinball Map
03. Leeches
04. Episode 666
05. Drifter
06. Colony
07. The Hive
08. Cloud Connected
09. Alias
10. Behind Space
11. Only For The Weak
12. Disconnected
13. Come Clarity
14. The Quiet Place
15. Move Through Me
16. Trigger
Bises:
17. Take This Life
18. My Sweet Shadow
De todas formas, más allá de mis juicios negativos, la gente -y yo mismo- pareció pasarla bien. En este video tomado por un fan lo testifica, así como muestra el bajo nivel de sonido y la indispensable participación del público.
Foto | InFlames.com
| Calificación: 4 |
| Sonido: 2 |
| Pogo: 10 |
| Chicos/as: 7/3 |




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